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  • Brujas Modernas

Desahogo electoral

“Le parece funesta la apatía de nuestra gente, su carencia de impulso social,

Su democrática tolerancia hacia el fraude, su reacción guaranga e inocua ante la

Mistificación”.

Mario Benedetti (La tregua)



Estamos en época de elecciones y estoy harta.

Estoy harta de la manipulación de la prensa, harta de que el debate electoral se reduzca, en muchas oportunidades, a insultos y a atacar al otro. Estoy cansada de no poder tocar el tema porque el nivel de agresión es tan alto que este termina, muchas veces, en una pelea.

Discutir es un asunto que en Colombia es muy complejo: no se dan argumentos pero si llueven los insultos: mamerto, Uribestia, paraco, guerrillero, etc. Y así vamos de ataque en ataque.

Sumado a lo anterior, también observo en muchos colombianos un culto a la personalidad que me parece peligroso, es decir, no se tiene la capacidad de cuestionar al candidato de su preferencia, este se convierte casi en mesías o salvador para las personas, pensando que automáticamente todos nuestros problemas serán resueltos.

Todo esto me lleva como educadora a cuestionarme: ¿Cómo enseñar a los niños a debatir con argumentos si lo que ellos ven a nivel social es muy diferente?, ¿lograremos en algún momento construir con el otro a pesar de que se encuentre en una orilla de pensamiento diferente a la mía?, ¿estamos condenados a vivir en la polarización y los extremos?

Como sociedad colombiana hay que elevar, no la voz, esa ya lleva mucho tiempo elevada, y no nos ha permitido escuchar al otro; sino elevar los argumentos y las ideas que nos permitan construir un país en donde nos escuchemos entre todos.

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