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  • Brujas Modernas

A STIVEN.

Actualizado: 11 ene

Soy una docente de básica primaria en el sector oficial, nombrada desde el año 2008, en el municipio de Darién Valle Del Cauca.

Pero este texto no se trata de mí, quiero escribir sobre uno de los estudiantes que tuve a mi cargo en el tiempo en el que estuve en el municipio.

En el año 2010 me asignaron el grado primero. La verdad estaba muy asustada porque era la primera vez que tenía a mi cargo este grado, el cual es de gran importancia, ya que en él se adquiere todo lo relacionado con la escritura y la lectura de manera formal.

El grupo estaba compuesto de 48 niños (luego dividieron el grupo y quedé con 37 niños) hermosos todos y llenos de la vitalidad propia de la infancia, sus padres también eran super colaboradores. También estaba Stiven.

Stiven en ese entonces tenía 8 años, es un niño con necesidades educativas especiales, tiene una discapacidad cognitiva grave que no le permite hablar y no domina su motricidad fina, pero en este escrito no pretendo ahondar sobre sus dificultades si no que quiero relatar la vivencia de compartir con Stiven, el efecto en mí y en sus compañeros.

Siempre quería participar en todo, recuerdo una vez que los niños debían aprender un poema y él también pidió turno para decir uno, salió y en su forma de “hablar” declamó.

En una noche cultural, representamos la obra el amor y la locura atribuida a Benedetti, y el represento al egoísmo; lo hizo a la perfección.

Le encantaba ir a la escuela, tanto que, los fines de semana le pedía a la mamá que lo organizara para salir al colegio, ella me pidió que le explicara desde el viernes que los fines de semana podía descansar.

Son muchas las anécdotas y experiencias con Stiven, fueron dos años los que compartí con él, escribirlas todas haría este texto muy extenso, pero quiero referirme al efecto de Stiven en mí y en sus compañeros.

Stiven me enseñó que la inclusión es una cuestión de amor, yo me sentía muy poco capacitada para enseñarle, pero comprendí, con la ayuda de otras personas que más que enseñarle era acompañarlo en su proceso y que tuviera la oportunidad de convivir con otros niños.

Disfruté mucho su inteligencia, si, su cariño, (daba unos abrazos de oso) y su pureza, él sencillamente disfrutaba la vida y lo que esta le ofrecía.

En cuanto a su relación con los demás niños, Stiven era el consentido del salón, lo querían mucho, lo reconocían como su igual, es más, se enojaban cuando niños de otros salones se burlaban de él y me decían: “esos niños de allá fuera (sucedía en el descanso) burlándose de Stiven y nosotros le dijimos que eso no se hacía, que él es igual a nosotros, solo que aprende de manera diferente

Para mí y para los demás niños Stiven fue un maestro de vida, que nos mostró de una hermosa manera que la diferencia une y que la inclusión va mucho más allá de saber enseñar.

Esta historia también permite concluir que el sistema muchas veces nos pide realizar cosas para las cuales no hay mucha capacitación, desde el tiempo en el que estuvo Stiven en el aula, las leyes sobre la inclusión son cada vez más claras, sin embargo, sigue faltando capacitación de parte del estado para los docentes y saber cómo atender de la mejor manera los diversos casos que llegan al aula.

Espero que donde Stiven esté sea feliz, tiene una maravillosa familia que lo apoya y le brinda todo su amor.

Quise mediante este texto dar a conocer a STIVEN y la hermosa forma en la que impactó mi vida y la de otros.



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